Por qué el Mundial 2026 será único y especial para la Argentina

Wosti por Wosti -

Faltan semanas y ya se siente. En los bares de Buenos Aires hay mesas donde la conversación giró de la economía al fixture sin que nadie pidiera permiso. El Grupo J aparece escrito en servilletas de papel. Argelia el 16 de junio en Kansas. Austria el 22 en Dallas. Jordania el 27, también en Dallas. Rivales que en la previa no deberían generar problemas, pero el fútbol tiene esa costumbre de complicar lo que parece fácil. Lo que hace distinto a este Mundial no es el grupo. No es el formato de 48 equipos. No es que se juegue en tres países al mismo tiempo. Lo que hace distinto a este Mundial es que Argentina va a defender un título que le costó treinta y seis años conseguir. Y lo va a hacer, probablemente, con el tipo que más hizo para que eso pasara jugando su último torneo con la camiseta albiceleste.

Messi cumple 39 en junio. Va a llegar a su sexta Copa del Mundo. Debutó en 2006 con 18 años contra Serbia y Montenegro, hizo un gol, dio una asistencia y dejó la sensación de que el futuro había llegado antes de tiempo. Veinte años después, la historia se cierra en el mismo país donde vive. El propio Messi lo dijo hace poco en una entrevista: ama jugar a la pelota y lo va a hacer hasta que no pueda más. Pero también reconoció que Argentina llega bien aunque hay otros favoritos que llegan mejor. Esa honestidad no es nueva en él. Lo raro es lo que genera en el ambiente: una mezcla de ilusión y nostalgia que no se pareció a nada de lo que se vivió antes de Qatar 2022.

Muchos argentinos lo saben. Es el último mundial de Messi. Y eso genera muchas expectativas. Es por eso que las cuotas de los sitios de apuestas mundial están rarísimas. Nadie sabe qué puede pasar. Este mundial puede tener mucho juego, pero la incertidumbre sigue siendo máxima. Habrá que esperar que empiece a girar el balón para sacar las primeras conclusiones de cada equipo

La Argentina llega a este Mundial como tricampeona del mundo y bicampeona de América. Ganó la Copa América 2021, la Finalissima contra Italia y la Copa del Mundo 2022 en Qatar. Luego volvió a ganar la Copa América en 2024. No hay selección en el planeta con mejor palmarés reciente. Pero el fútbol no funciona con acumulación de títulos. Funciona con lo que pasa en la cancha ese día. Y las casas de apuestas lo saben. Francia, que tiene a Mbappé aparece con cuotas similares a las de Argentina en varias plataformas. Inglaterra, que lleva años armando una generación que todavía no ganó nada grande, también está ahí. España, campeona de Europa, tiene un mediocampo que da miedo. Brasil renovó su plantel y aunque no convence del todo, siempre es Brasil. La incertidumbre es real. Y eso es lo que hace que este torneo genere tanta expectativa.

Un formato nuevo que obliga a estar bien durante más tiempo

Este es el primer Mundial con 48 selecciones. Doce grupos de cuatro. Los dos primeros clasifican directo y los ocho mejores terceros también pasan. Después viene una ronda de 32avos, luego octavos, cuartos, semifinales y final. Son más partidos que nunca. Para un equipo que quiera llegar a la final, el camino puede incluir hasta ocho encuentros. Eso cambia todo. La gestión física, las rotaciones, la profundidad del plantel. Scaloni lo sabe. Hace semanas que habla de llegar frescos y sanos. No es un detalle menor para una selección que tiene a su capitán de 39 años y a Otamendi con 37. La experiencia pesa. Pero las piernas también.

Un punto clave para este mundial es la experiencia. Muchos jugadores vuelven a repetir. Julián Álvarez era muy joven cuando ganó en Qatar. Conoció la gloria antes que muchos otros. Eso lo deja ahora con toda la experiencia de haberse sacado las ganas de ganar hace unos años. Sabe lo que se juega. Pero tampoco tiene la presión de que hay que ganar algo sí o sí.

El grupo parece cómodo pero el fixture tiene una trampa escondida

Argelia, Austria y Jordania. Tres selecciones de perfiles distintos que en el papel no deberían complicar a la Argentina. Pero hay un detalle que pocos mencionan. Si Argentina termina primera en su grupo, en 16avos se cruza con el segundo del Grupo H. Ese grupo tiene a España y Uruguay. Si termina segunda, enfrenta al primero de ese mismo grupo. Es decir, el cruce de la primera ronda eliminatoria puede ser contra la campeona de Europa o contra una selección uruguaya que siempre le pelea. Por disposición de FIFA, si Argentina, España y Francia terminan primeras en sus respectivos grupos, solo podrían cruzarse en una hipotética final. Con Inglaterra, en cambio, el cruce podría darse en semifinales. El cuadro no es tan amable como parece desde la comodidad del grupo.

Otras selecciones podrían cruzarse en el camino de la Argentina. Un hipotético partido contra España se viviría como una gran final anticipada. Lo mismo pasaría con Uruguay, que si bien tiene sus altibajos, sigue siendo uno de los equipos fuertes del continente. 

Scaloni tiene un equipo que ya sabe ganar y eso no se compra

Hay algo que ninguna otra selección puede replicar. Este plantel ganó todo lo que se puede ganar. Copa del Mundo. Copa América. Finalissima. Compartieron vestuario durante años. Se conocen de memoria. Saben cómo sufrir juntos y cómo festejar juntos. Esa química no se fabrica en un mes de concentración. Se construye en años de convivencia y momentos compartidos. Julián Álvarez llega con más experiencia que la que tenía en Qatar. Enzo Fernández maduró en el fútbol europeo. Nico Paz y Thiago Almada pelean por un lugar en el tridente ofensivo. Hay recambio. La base es la misma pero las piezas nuevas traen hambre. Messi lo dijo claro: hay muchos jóvenes que van a jugar su segundo Mundial y siguen apareciendo chicos de abajo con muchas ganas.

Hay algo más. Messi sabe que no es un pibe. Tiene casi 40 años. Sabe que si no se siente bien o cómodo, quizás le toque quedarse en el banco de suplentes. Ya le pasó varias veces en las eliminatorias. Entró a jugar solo en el segundo tiempo. Sabe que los jóvenes tienen su lugar en la Selección y que cada vez depende menos de su toque mágico para ganar. Este equipo tiene todo para dar vuelta un partido. Tiene todo para volver a salir campeón.

Los otros candidatos no son flojos y Messi lo admitió

Francia tiene a Mbappé, a Tchouaméni, a un plantel que perdió la final de Qatar por penales y que desde entonces carga con esa espina. Inglaterra lleva años invirtiendo en formación y tiene una generación de jugadores que individualmente compite con cualquiera. España ganó la Eurocopa con un fútbol que combinó talento joven y orden táctico. Alemania, como siempre, aparece cuando nadie la espera. Brasil no convence pero tiene nombres que pueden resolver un partido en una jugada. Y después están los que pueden dar la sorpresa: Portugal con Cristiano en su probable despedida, Países Bajos, Colombia, Uruguay. El propio Messi lo reconoció sin rodeos: por delante nuestro hay otros favoritos que llegan mejor. No lo dijo para bajar las expectativas. Lo dijo porque lo piensa.

El único gran ausente es Italia. Ganó 4 copas, pero no logra clasificar a un mundial desde Brasil 2014. Muchos años. Habrá que esperar más. Una pena.

La despedida de Messi le agrega una capa emocional que ningún otro mundial tuvo

En septiembre de 2025, Messi jugó su último partido oficial en Argentina. Fue contra Venezuela en el Monumental. Hizo dos goles. Se emocionó. Dijo que siempre soñó con sentir el cariño de su gente y que por fin lo tenía. En marzo de 2026, la selección goleó 5 a 0 a Zambia en la Bombonera en la última presentación antes del Mundial. Messi fue titular, hizo un gol, dio una asistencia y le cedió un penal a Otamendi para que también se despidiera con un recuerdo. Ese gesto dice más que cualquier análisis táctico. Este equipo tiene alma. Tiene códigos que van más allá de lo futbolístico. Y cuando Messi pise la cancha en Kansas el 16 de junio contra Argelia, el país entero va a frenar. Como frenó en Qatar. Como frenó en la final de la Copa América. Porque no es solo un partido. Es la última vez.